Lo esencial
- No todo producto debe dejar utilidad: algunos existen para abrir la puerta a la marca.
- Un personaje propio, un socio fabricante con propósito y una alianza global se sostienen entre sí.
- Lo que decide si funciona es la métrica elegida antes de lanzar, no el entusiasmo después.
Respuesta corta: hay productos que no se evalúan por lo que venden, sino por lo que abren. Una cadena de farmacias mexicana lo confirmó con sus peluches: no se queda con los ingresos, y aun así los sigue lanzando.
Lo cuento porque en las empresas técnicas, industriales o B2B con las que hablo es común medir todo con una sola regla. Si no deja margen, se corta. Este caso muestra que esa regla, aplicada a todo, te hace perder justo lo que no cabe en una hoja de cálculo.
Qué hizo la empresa
El director general de la cadena explicó que todo lo que se recauda con los peluches del Dr. Simi va a la empresa que los fabrica, una organización que emplea mayoritariamente a personas con discapacidad. La farmacia no cobra utilidad por ellos.
Con la presentación de dos figuras nuevas, Yoda y Chewbacca, en alianza con una franquicia global de entretenimiento, volvió a poner el producto frente al público. Antes ya había hecho versiones de la saga espacial y, más tarde, de los personajes de una famosa película de juguetes.
Los números que la empresa reportó
En un periodo de doce meses, de mitad de un año a mitad del siguiente, la producción se quintuplicó. Las ventas superaron las 550,000 unidades, un aumento de 122%, y la fábrica reportó capacidad para hacer 100,000 muñecos al mes.
737 M
de impactos en redes sociales acumuló el personaje en ese periodo, mientras la cuenta de la compañía superó los 18 millones de seguidores.
Son cifras de la propia empresa y de un periodo definido. Las leo como indicio de alcance, no como prueba de rentabilidad, y creo que así deben leerse.
Lo que gana la marca sin vender el muñeco
Gana exposición, vigencia cultural y visitas. Convierte una mascota publicitaria en un activo que genera conversación y acerca a la empresa a gente que no estaba pensando en medicamentos.
La alianza intercambia valor en dos direcciones. La franquicia aporta reconocimiento, nostalgia y una comunidad formada durante casi cinco décadas. El personaje mexicano aporta cercanía con el consumidor del país, puntos físicos de contacto y una presencia que ya circula fuera de las farmacias.
- Personaje: un activo propio con carácter, no un logotipo con patas.
- Fabricante: un socio con propósito social que le da sentido a la operación.
- Alianza: una marca global que pone atención y a cambio recibe cercanía local.
- Métrica: exposición y visitas, no ventas del peluche.
Vale la pena detenerse en el orden de las decisiones. Primero existe el personaje, con años de presencia. Después llega el fabricante con una misión clara. Solo entonces aparece la alianza. Muchas empresas hacen el camino al revés: firman una licencia de moda y luego buscan qué decir con ella.
Esa diferencia explica por qué el producto no se siente como un oportunismo. Cada pieza tiene una razón para estar, y esa razón se puede explicar en una frase sin adornos.
Cómo lo ordenaría en una Lectura Completa
Cuando leo una empresa con mi metodología, tres frentes aparecen en este caso. En Marca, hay un personaje con vida propia. En Demanda, hay un producto que atrae gente que de otra manera no llegaría. En Modelo, hay una decisión consciente de dónde sí se cobra y dónde no.
Mi lectura: lo valioso no es el peluche, es que la empresa decidió con claridad qué función cumple. Un producto sin función declarada acaba midiéndose mal y cancelándose en el primer ajuste de presupuesto.
Errores que conviene evitar
- Medir todo con la misma regla: ventas por producto.
- Lanzar un producto gancho sin saber qué conducta quieres provocar.
- Firmar una alianza sin que cada parte aporte algo distinto.
- Hablar de propósito social sin datos que se puedan verificar.
- Dejar que el producto gancho consuma el presupuesto del producto principal.
Y en México
una empresa industrial de Chihuahua, Monterrey o el Bajío rara vez tiene una mascota, pero casi todas tienen algo parecido. Una visita guiada a planta, un catálogo bien hecho, una muestra gratuita de material, una charla técnica abierta. Son piezas que no dejan utilidad directa y que abren conversaciones con compradores que todavía no te conocen. Identifícalas, ponles nombre y mídelas con la métrica que les corresponde.
Preguntas frecuentes
¿Una empresa B2B puede aplicar esta lógica?
Sí. Cambia el objeto, no la idea. Puede ser un manual, una demostración o una pieza útil para el comprador. Lo importante es declarar qué función cumple y cómo sabrás si la cumplió.
¿Cómo se mide un producto que no deja utilidad?
Con el comportamiento que quieres provocar: visitas, mensajes, solicitudes de cotización, reseñas o clientes nuevos. Eliges una métrica antes de lanzar y la revisas con una fecha fija.
¿Es necesario sumar un propósito social?
No es obligatorio, pero fortalece la historia cuando es real y verificable. Si no puedes comprobarlo con hechos, mejor no lo uses.
Checklist para aplicarlo
- Haz una lista de productos o acciones de tu empresa que no dejan margen directo.
- Escribe para cada uno la función que cumple.
- Elige una métrica por pieza y una fecha de revisión.
- Decide cuáles se mantienen, cuáles se transforman y cuáles se cierran.
Ojo
Las cifras corresponden a un periodo concreto y son declaraciones de la empresa. El valor de marca de una franquicia internacional no es una valuación vigente.
Para aplicar hoy
Elige hoy un producto o acción de tu empresa que atraiga más de lo que vende. Escribe su función en una frase, fija una métrica y agenda la revisión a tres meses.
Juan Pablo Ayala
Consultor de marca. Diagnostico dónde se está rompiendo el crecimiento de una empresa, defino la estrategia y sostengo la ruta. También dirijo Mixen, mi agencia, por si el plan necesita manos.