Inicio/Insights

Decisiones

Cuando todo parece urgente, empieza por lo que puedes medir en una tarde: tu nómina

Una diferencia de ingresos de 14% en el país tiene causas medibles dentro de cada empresa. Te comparto cómo leo esos datos para decidir qué corregir primero.

Lo esencial

  • La diferencia de ingresos entre hombres y mujeres bajó de 20% a 14% en veinte años, pero sigue ahí.
  • No se reparte parejo: se abre con los hijos, la jornada reducida, la informalidad y los puestos de supervisión.
  • Una tabla de puestos, jornada y sueldo, leída una vez al año, te dice dónde actuar sin gastar en consultoría.

Cuando una empresa industrial siente que todo es urgente, suele atender lo más ruidoso. Yo prefiero empezar por lo que se puede medir en una tarde y casi nadie mira: cuánto y por qué paga cada puesto.

Hay un dato nacional que sirve de espejo. La diferencia de ingresos entre hombres y mujeres que trabajan bajó de 20% a 14% en dos décadas. Mejoró, pero no se resolvió, y el promedio esconde dónde se concentra el problema.

Dónde se abre la diferencia

Lo interesante no es el 14%. Es lo que ocurre dentro. Con la edad pasa de 11% entre jóvenes a casi 18% después de los 60 años. Entre personas sin hijos es de 9%; con hijos sube a 17%.

  • Puesto: en empleos operativos es de 6%, pero en supervisión operativa llega a 26%.
  • Jornada: 13.5% en tiempo completo y 22.4% cuando se trabaja menos de 35 horas.
  • Formalidad: 13% en el empleo formal y 20% en el informal.
  • Estudios: 22% con primaria o menos y 25% con posgrado. Estudiar más no la cierra por sí solo.

30%

es la diferencia entre madres y padres que trabajan tiempo parcial. Ahí se juntan dos factores que la profundizan.

Fíjate en algo: los estudios no explican por sí solos el patrón. Tener posgrado no cierra la diferencia, y está entre las más altas. Lo que mueve la aguja son las condiciones: horas, formalidad y quién llega a mandar.

Lo que yo leo de este patrón

Veo un problema de sistema, no de una persona. La diferencia crece donde coinciden la responsabilidad, la jornada reducida y la falta de criterios comunes para ascender. Se parece a lo que veo en muchas empresas con gran capacidad técnica: lo bueno se hace bien, pero lo que sostiene a la gente no está ordenado.

Por eso no empiezo con una política. Empiezo con una lectura: quién ocupa cada puesto, cuánta jornada tiene, cuánto gana y cuándo fue su último ajuste. Es la fase de leer, antes de nombrar y ordenar.

¿Todo te parece urgente? Tu mente necesita esto

Cuatro pasos, en este orden

Cómo se ordena

  • Leer: Arma una tabla con puesto, antigüedad, jornada y sueldo. Una hoja de cálculo basta.
  • Nombrar: Marca las diferencias que no puedas explicar con razones del trabajo mismo.
  • Ordenar: Define por escrito criterios de aumento y de promoción, con rangos por puesto.
  • Sostener: Revisa la tabla una vez al año y ajusta lo que se desvíe.

Por qué conviene a la operación

Criterios claros reducen la negociación caso por caso, que es donde se cuelan las diferencias. También ayudan a retener a quien ya dominas. Y si tu empresa depende de supervisores con experiencia, vale la pena saber cómo llegan a serlo y quién se queda en el camino.

Y hay un efecto de marca. Un buen empleador se nota en la contratación, en la rotación y en el trato con el cliente. Es una ventaja competitiva que se construye con orden, no con discurso.

Una empresa con mucha capacidad técnica y una capa de marca poco desarrollada suele descuidar lo que no sale en el catálogo. Pero lo que la gente vive adentro, cómo se le paga y cómo crece, termina siendo parte de lo que el mercado percibe de ti.

Ofrecer jornadas flexibles sin cerrar la puerta al ascenso es otra decisión práctica. Penalizar el tiempo parcial en promociones y capacitación es de las formas más silenciosas de perder talento. No te lo digo por moda, te lo digo por operación.

Errores que conviene evitar

  • Suponer que, como todos reciben lo pactado, no hay diferencias que revisar.
  • Negociar cada sueldo por separado, sin rangos ni criterios comunes.
  • Cerrar el camino a supervisión a quien trabaja menos horas.
  • Dejar la informalidad como estado permanente de parte del equipo.
  • No hablar del tema por incomodidad y esperar a que se resuelva solo.

Y en México

en la industria de Chihuahua, de Nuevo León o del Bajío conviven plantas muy modernas con áreas que se manejan por costumbre. El pago por puesto suele ser lo último que se ordena. Una empresa familiar con buen producto puede hacerlo con la misma hoja de cálculo con la que lleva su inventario, y el resultado se nota en la rotación y en el ambiente de piso.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto bajó la diferencia de ingresos entre hombres y mujeres?

Pasó de 20% a 14% en veinte años. Mejoró, pero se mantiene y es mayor en ciertos grupos.

¿Dónde es más grande?

Entre madres y padres con tiempo parcial llega a 30%, y en puestos de supervisión operativa a 26%. También pesa la informalidad.

¿Necesito una consultoría para empezar?

No. Con una tabla sencilla de puestos, jornada y sueldo ya puedes ver dónde hay diferencias que no se explican por el trabajo.

Checklist para aplicarlo

  • Haz una tabla con puestos, jornada, antigüedad y sueldo.
  • Compara por puesto lo que gana cada persona que hace el mismo trabajo.
  • Marca las diferencias que no puedas justificar por escrito.
  • Define criterios de aumento y de ascenso, y compártelos.
  • Agenda la revisión anual en el calendario de dirección.

Ojo

Son promedios nacionales y no reflejan todas las variables de cada empresa. Esta nota no sustituye asesoría legal ni laboral.

Para aplicar hoy

Esta semana arma la tabla de puestos, jornada y sueldo de tu empresa. Marca lo que no puedas explicar y decide quién lo corrige primero.

Juan Pablo Ayala

Consultor de marca. Diagnostico dónde se está rompiendo el crecimiento de una empresa, defino la estrategia y sostengo la ruta. También dirijo Mixen, mi agencia, por si el plan necesita manos.

Sigue leyendo